Acentuar el proceso es adquirir Institucionalidad para favorecer la postura lograda.

Hay que mostrar decisión en la ejecución de lo consensuado y llevarlo a cabo.

Todos los logros materiales humanos están basados en la fuerza de lo institucional, que es el brazo de la política, organizadora de los recursos disponibles. Desde el Gobierno, la propiedad, el dinero, las empresas, lo institucional recrea el mundo humano constantemente.

Desde el ejercicio de la democracia, la Asamblea debe ser conciente de su poder de decisión política y de la posibilidad de reformulación de sí misma y de otras instituciones.

Posibilidades desde plantear una forma nueva de dinero sin atesoramiento ni interés, como crear canales de intercambio que no sean intermediados por el dinero; como asi repensar formas de propiedad colectiva que redirijan la producción hacia la satisfacción de necesidades de los miembros de la comunidad son ideas que pueden ser pensadas, discutidas y llevadas a cabo.

También desde el accionar de la Asamblea se pueden generar mecanismos de participación política permeables al pueblo, que vayan modificando el sistema rígido y vertical de partidos políticos, responsable intencionado de la apatía general por las cuestiones políticas que existe en el mundo actualmente.

No es un camino exento de dificultades. Replantear las bases institucionales puede servir al conjunto de la población, pero no por casualidad existe el escenario actual de creciente marginación de la mayoría y de poder concentrado en unos pocos.

La clave será abrirnos y  potenciarnos con el otro, apropiarnos de nuestro entorno, sabernos parte de algo más grande que nosotros mismos y abandonar el ego y la posesión de la verdad en pos de la paz social.