El Origen del Poder

Buscando el por qué los seres humanos buscan dominarse entre sí podemos encontrar fundamentos basados en los instintos, en el sabernos animales, buscando preservarnos y sobrevivir. Pero existen fundamentos basados en la psicología y en el ambiente que contribuyen a la explicación.

Amor posesivo, amor tierno

Con amor me refiero a reconocerse en la necesidad como base fundante del ser. El amor busca alimentar un vínculo, un ser parte, un fluir con.

Primeramente quiero establecer dos distinciones a saber: El amor posesivo y el amor tierno.

El amor posesivo es egoísta, es el resultante de la primer percepción del ser humano: Los bebés fragmentan y cosifican el entorno. Es lo que puede dominar y entender. Así una madre es el pecho que te alimenta y el calor que te contiene. Luego, el bebé unifica la percepción. La madre no es sólo un pecho, ni parte de él, es una persona diferente, no es controlable. De repente la manutención, la sobrevivencia se percibe en emergencia.

En la maduración del ser humano hay un momento en el que se debe aceptar que no tenemos los medios para sobrevivir en control. Debemos pasar del amor posesivo al amor tierno.

El amor tierno es “amar a pesar de..” Es constructivo, colectivista. Cobija, contiene. Es compasivo: reconoce la falta, el dolor de la carencia. En mi y en los demás. De repente, la carencia puede ser un elemento de unión.

El ambiente

También podría esgrimir hipótesis de lo posesivo como producto del ambiente en el cual vivimos: que es diferente vivir en ambientes hostiles, donde hay poco acceso a recursos para sobrevivir; generalmente en regiones cercanas al polo norte del globo terráqueo (excluyo al sur: pensando en el origen del hombre, sus movimientos migratorios, su desarrollo en el dominio del ambiente y por aspectos de acceso geográfico), que en un ambiente templado con recursos (agua, vegetales, animales). También es conveniente plantear el elemento energía (y el acceso a él) como ambiente transformador del medio.  

Así, encontraremos modos de reproducir nuestras relaciones sociales basadas en la escasez, donde existe una primer tendencia a apropiarnos de los recursos que nos da la posibilidad de sobrevivir, para luego organizar un mecanismo que asegure esa propiedad (el sistema legal). Estas se originaron donde existían recursos escasos para la vida y satisfacción de las necesidades. Quienes las idearon, quisieron mantener su dominación sobre el resto, sabiendo que como seres humanos, necesitamos del otro para sobrevivir.

De esta organización ha derivado la industria, la tendencia a maximizar las posibilidades productivas, en un primer momento con el mero fin de satisfacer necesidades.

Luego, en ambientes donde existiera abundancia de recursos sobre las necesidades, tal organización de la escasez e industria no ha sido necesaria desarrollarse.

El desarrollo de las naciones y el capitalismo ha reproducido un modo de ver al mundo desde la escasez: apropiándose de los recursos, institucionalizándolos y buscando controlar a los que se perciben como competencia.

Lo que antes constituía un medio (el dinero, el acceso a la propiedad) ahora ha derivado en un fin. La actividad y relaciones humanas están determinadas en cantidades de dinero. La subsistencia humana está definida en costos de determinada cantidad de dinero. Hemos disociado al ser humano, su vida, su manutención, su realidad. Lo hemos transformado en un parámetro medible.

El control, la dominación es síntoma de nuestra inmadurez como persona. Es querer garantizar nuestra supervivencia a costa de cosificar al otro. El ampliarlo a escala global es ser inmaduro como sociedad, no adecuar mecanismos institucionales que regulen la posesión y expandan la ternura, la contención.

Desde el fomento por la competencia escolar, la apropiación de conocimientos, la marca registrada, el patentamiento, el saber-hacer, la propiedad, la herencia, el interés… todo busca perpetuar el control, lo posesivo.

 Se ha globalizado lo posesivo, se ha institucionalizado el poder, la dominación por medio de la propiedad y el dinero (ligado mayormente a las transacciones financieras y la actividad productiva), usando los recursos naturales y al mismo ser humano como insumos en esta máquina de dominación.

Cómo hacemos para generar otras percepciones, para humanizar nuestras relaciones sociales?

  • Debemos alterar las instituciones que nos han llevado a enajenarnos como personas. Alterar las funciones del dinero: El dinero como medio de acumulación del valor no es funcional al desarrollo del ser humano. El dinero de esta manera se disocia de la actividad humana. Se pretende mantener un supuesto valor cristalizado, rigidizado en el dinero. Su utilización (o no, si éste se prefiere guardar), direccionada por voluntades individuales, dirigen la actividad productiva y las condiciones de vida del ser humano.
  • Alterar la propiedad de los recursos productivos: Hacer asequible al ser humano los accesos a sus medios de subsistencia, aprovechando las lecciones del paradigma productivo: siendo eficientes en el uso de los recursos pero cambiando el fin: ya no dirigirnos por la mera ganancia como objetivo, que obedece a enajenarnos y monetizar nuestra actividad humana. Debemos maximizar la utilidad social, el acceso de medios de vida, la satisfacción de necesidades en un ambiente de regeneración del medio ambiente que nos cobija. Sin dinero como atesoramiento, de repente la ganancia no tendrá sentido alguno.
  • Enseñar como sociedad valores que recreen la ternura, la compasión en las personas: Nuestras posibilidades productivas han cambiado. No es necesaria una lucha por la supervivencia en un mundo donde la humanidad se recrea constantemente. Tenemos capacidad de alejarnos de la subsistencia. Tenemos la capacidad de alejarnos del sufrimiento de la carencia. Es un cambio de percepción que hay que fomentar.

Un cambio en la conciencia, en desnaturalizar la percepción de lo que es el mundo, que es impuesta como un medio de control de dominación, es un primer paso para lograr relacionarnos entre los seres humanos de otra manera. 

Participá, discutí, acerca posiciones con el otro, difundí, viví otra manera.

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