Fomentar la Participación

Cuando hablamos de una democracia como medio político de satisfacción de las necesidades y observamos cómo ésta se desenvuelve en la práctica, nos podemos sentir desencantados y apáticos. La política antoja ser muy vertical, muy escabrosa, muy indirecta frente a la realidad que se vive todos los días. Esto es así a propósito, es un medio de control social, por quienes nos dirigen.

La democracia no es lo que dice ser pero hay buenas noticias: existe en nuestras mentes como un ideal a alcanzar y podemos reactualizar nuestras energías para buscar que sea un medio auténtico y protagónico de organización social.

La democracia como está planteada nos ubica en el terreno del mero voto. Pensamos que sólo tenemos esa responsabilidad, en realidad estamos disociados de ella. Una auténtica democracia necesita de participación plena de sus miembros para que sea efectiva, pero la sociedad en general y el individuo en particular debe tener competencias que brinden un terreno fértil para que florezca esa participación.

El ser social, el modo de ser enmarcado en una sociedad y cultura particular, se enseña: es también necesaria una instrucción en las habilidades participativas para alcanzar elevados modos de participación social.

Escuchar, ser escuchado, ser y formar parte, estar abierto al disenso, al consenso, poner en duda y que te pongan en duda; avanzar, acordar. Este aprendizaje es imprescindible para formar a los individuos de una sociedad participativa, que cuestione todo el tiempo si sus modos de ser son funcionales a las necesidades de todos, una sociedad que respete y celebre las diferencias.

Participación en la escuela

Una institución que fomente la participación capacitará a cada individuo las habilidades comunicativas y les brindará una experiencia controlada conjunta para poder hacer uso de sus derechos a participar, a la vez que incentivará hacer uso de lo aprendido a nivel familiar y luego social.

La escuela como Institución puede y debería fomentar el ejercicio participativo. Haciendo base en un documento de Unicef, se distingue distintos ámbitos de participación real, aparte del aprendizaje conceptual que se vivencia en el aula. Ellas son el consejo del aula, el centro de estudiantes y las asambleas por ciclo.

“Los consejos de aula están integrados por todos los alumnos de un año y el docente. Su propósito es la definición conjunta de proyectos de trabajo, el tratamiento de problemas grupales, etc. Se reúnen cada tres semanas durante una hora y funcionan a partir de una lista de oradores y un coordinador que rota en cada encuentro.”

“Los Centros de estudiantes son organismos de representación estudiantil que funcionan preferentemente en el nivel secundario y en el terciario. Surgen por iniciativa de los alumnos y su propósito es la atención de asuntos de su preocupación. Se rigen por un estatuto, participan solamente alumnos del establecimiento y se organizan según el sistema de representación proporcional”

“Las asambleas por ciclo están integradas por todos los alumnos de un ciclo, sus docentes y a veces por algún directivo. Su propósito es atender los problemas comunes al funcionamiento del ciclo y la elaboración e implementación de proyectos para el ciclo. Funcionan de forma similar a los consejos de aula y operan con alumnos de los tres ciclos de EGB y Polimodal.” (Cuadernillos para la transformación, N°3, Secretaría de programación y evaluación educativa, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, 1996) Citado en Unicef (2002) p.29.

Es conveniente desde la institución escolar reflexionar sobre los contenidos y los modos en que se dan, el llamado curriculum oculto. El estudiante observa, sea consciente o inconscientemente los modos de “ejercer la autoridad, de expresar los acuerdos y desacuerdos, de aceptar lo diferente. Una vez que el sujeto ha incorporado estos patrones a su subjetividad, los transfiere –de modo inconsciente– a otras situaciones sociales” Unicef (2002) p.30.

‘Haz lo que digo pero no lo que yo hago’ es el modo como se puede resumir esta distorsión en el aprendizaje. Una institución, y más allá también una sociedad, que se dice a si misma democrática y participativa tendrá que llevar sus modos de hacer coincidentes con los valores que predica. Es en definitiva esta coherencia la que funciona ‘con el ejemplo’ en la manera en que los conceptos, los criterios y valores subyacentes, se hacen carne en el individuo que aprende.

Participación de los Adolescentes.

Luego del desarrollo de las capacidades de participación a lo largo de la infancia la escuela puede promover programas que trasciendan los límites escuela-familia y puede servir de base para la apertura a la vida social de la comunidad.

“Los caminos de participación, en este sentido, consisten en impulsar proyectos de intervención comunitaria que tengan un alto valor educativo: proyectos cuyo emprendimiento conlleve la resolución de alguna problemática que afecte a la comunidad y que, a la vez, demande la puesta en juego de contenidos del currículum formal. En estos proyectos, la participación de toda la comunidad educativa debe estar al servicio de una demanda efectivamente establecida por la comunidad”. Unicef (2002) p.35

Establecer los modos de ser correctos abonan la tierra para dar los mejores frutos. La participación debe ser:

– Voluntaria: no debe exigirse de forma obligatoria;

– Comprometida: Aquellos que participan deben sentirse vinculados y cohesionados  como grupo para lograr una mayor efectividad en el trabajo y aumentar el sentimiento de pertenencia al grupo.

– Funcional: Deben promoverse modelos participativos funcionales y efectivos para  evitar la sensación de dispersión o de pérdida de tiempo.

– Facilitadora de formas de trabajo en equipo: Debe trabajarse en el marco de los principios de cooperación, tolerancia, respeto mutuo, y nunca promover la competitividad entre los miembros ni entre los subgrupos.

– Percibida como real: Los participantes deben sentir su participación como algo vinculante y necesario para la institución y para sí mismos, alejándose al máximo de las formas rutinarias y burocráticas.

– Estar enmarcada dentro de un modelo socioeducativo coherente.

Unicef (2002) p.37

Fomentemos, exijamos y monitoreemos a las Instituciones educativas la formación en participación! Empecemos por casa, empecemos por lo local.

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Un comentario sobre “Fomentar la Participación

  1. Susana Contestar

    La familia como base de participación, es sin duda el cimiento necesario pero no determinante. Creo que la escuela como institución social permite la interacción entre diferentes realidades individuales,sociales, culturales; enriquecen el campo del yo. En esa dialéctica entre la individualidad y la grupalidad abre la puerta de la aceptación personal y del otro como ser diferente .

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