Pensando una democracia participativa

Una sociedad sustentable, para utilizar un término de uso actual, tiene que poseer un modo sustentable de decidir políticamente, y no es posible lograrlo si la política es dirigida por unos pocos. Se deciden asuntos muy importantes para muchos para que sean tratados por unos pocos.

Dejar tomar decisiones importantes para muchos a unos pocos es demasiado peligroso: para el que decide es demasiada responsabilidad sobre sus manos, sobre los que recaen los efectos de las decisiones es demasiado ligero, demasiado simplista pretender que sus intereses pueden satisfacerse por quien toma las decisiones. Hemos dejado un enorme espacio vacío entre el individuo, la comunidad y la decisión política que es necesario llenar cuanto antes construyendo canales de participación que potencien el ser y hacer democrático, acercando las ideas generales de la ciudadanía con el saber técnico y las posibilidades de recursos para llevarlas a cabo.

Foros participativos pueden empezar por ser armados por organizaciones existentes más gobiernos localizados y regionalizados.

Buscar que la participación sea lo más directa posible. Desde crear infraestructura participativa, o sea, espacios físicos donde podrá ser ejercida; abrir canales de participación con las tecnologías disponibles para flexibilizar el acceso; comunicar y facilitar el acceso a la información sobre la agenda y las problemáticas existentes y dar posibilidad de sugerir nuevos elementos de discusión, de problemática, de puntos de vista. En definitiva: darle espacio a la ciudadanía en la discusión y decisión política.

El discutir, crear opciones de programas sociales tendientes a solucionar problemáticas; el observar cómo operan las decisiones efectuadas; el tener la flexibilidad de observar los posibles errores de implementación de los programas y de sugerir posibles soluciones… toda esa dinámica potenciará enormemente a la comunidad sumando a la misma un fuerte compromiso, sentido de pertenencia, autoestima y entusiasmo por lograr mayores desafíos. A la vez los tiempos de impacto de las políticas y de solución a los errores de implementación serán más veloces y esto llevará a los ciudadanos a tener una gran conciencia de cómo viven y de la gran interrelación entre sus miembros.

Siguiendo a Kliksberg en Una Lectura Diferente de la Economía (2014) cuando hace mención a las virtudes y modos de la participación comunitaria sobre las políticas sociales que les competen:

“Asegurará bases para una “gerencia adaptativa”. La experiencia de los programas sociales demuestra que ese es el tipo de gerencia más acorde a los mismos. Continuamente se presentan situaciones nuevas, en muchos casos inesperadas, y se necesitan respuestas gerenciales sobre la marcha. En gerencia adaptativa el momento del diseño y el de la acción deben acercarse al máximo. Para lograr resultados efectivos de la acción, el diseño debe reajustarse continuamente basado en los emergentes. La comunidad puede posibilitar la gestión adaptativa suministrando en tiempo real continuos feedbacks (retroalimentaciones: responder, contestar, replicar) sobre qué está sucediendo en la realidad e incluso agregando constantemente información que puede ayudar a evitar situaciones luego difíciles de manejar. En materia de control del buen funcionamiento del programa y de prevención de la corrupción, el aporte de la participación comunitaria organizada puede ser insustituible. El control social obligará a la transparencia permanente, significará un seguro contra desvíos, permitirá tener idea a tiempo de desarrollos indeseables a efectos de actuar sobre los ellos.

Finalmente, los jueces más indicados para evaluar los efectos reales de los programas sociales son sus destinatarios. Las metodologías modernas de evaluación participativa y de investigación acción permiten que la comunidad de modo orgánico indique resultados efectivamente obtenidos, deficiencias, efectos inesperados favorables y desfavorables, y elementos claves para diseños futuros”(p.143-4).

Potenciando un modo de ser ciudadano, regido por valores de respeto, cooperación, ayuda mutua; traducidos todos estos valores en un modo de ser, de comportamiento y de comunicación que facilitará el dialogo y la generación de acuerdos. La confianza irá creciendo, el sentido de pertenencia irá creciendo, la participación irá creciendo.

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