Una Visión de la Economía

“No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma” –Jiddu Krishnamurti

La Economía

¿Qué es lo que llamamos economía?: Sin definiciones ampulosas, podemos definir economía como la atención que le da el hombre a cómo organiza su actividad en pos de satisfacer sus necesidades.

Se habla cada vez más de lo que es la economía, mentalmente la distinguimos como un ente autónomo, aparte de nuestra realidad, como si no pudiéramos cambiar su comportamiento. Por otro lado, los que toman decisiones con la conciencia de que modifican el comportamiento de “la economía” a menudo lo hacen desde una visión abstracta de lo que implica. Hablan del mercado, del Estado, de la banca sin interpretar que todos estos actores involucran realmente relaciones: Relaciones entre personas, relaciones entre las personas y su entorno natural, que es el que propicia los recursos para desarrollar la actividad.

Pero situémonos en el juego de las abstracciones que frecuentemente hacemos:

El paradigma actual sitúa a la economía como un ser al que hay que alimentar para que crezca continuamente. Crecer se considera bueno, crecer es desarrollarse. Lo único que importa es que crezca. Eso le hace bien al individuo (no importa mucho el cómo, los medios por los cuales uno implica lo otro). Si la producción no crece se considera malo, eso implica que todos estamos peor.

El concepto de mercado entra en escena. Buscamos eficiencia para que crezca y crezca la oferta, la producción de bienes y servicios. Con esa meta poco importa los recursos con que se cuentan y la sustentabilidad a futuro, teniendo en cuenta la capacidad de la naturaleza en renovar o no el recurso utilizado. Hay que mantener la actividad. La oferta se sustenta con la demanda. Hay que consumir para que la rueda siga girando. Hay que mantener el consumo. Poco importan las necesidades del ser humano, sino las tiene, se las inventan.. todo para que la rueda siga girando. El deseo que genera la necesidad se satisface con más deseo, el sistema se sustenta bajo el consumo cíclico.

Pero a la larga la lógica de esta maquinaria enflaquece: Esto sucede por la desigual distribución del ingreso generado por esta economía capitalista (ver qué es lo que falla). Dicho en los términos en los que se expresó Adam Smith, la mano invisible, que es la que por arte de magia regula perfectamente las múltiples conductas de las personas que confluyen en el mercado para igualar la oferta a la demanda, lamentablemente no toca a todos. El ciclo del consumo debe mantenerse, de lo contrario, el sistema colapsa: si eventualmente los consumidores tienen cada vez menos capacidad de compra llega un momento que el productor no puede vender su producción, agudizando la crisis con caída de precios y de salarios.

Bajo el paradigma competitivo gana el que posee mayor capital, el que produce más eficientemente, el que más llegada tiene a la demanda, hasta el que tiene mayor influencia en el gobierno que regula tal o cual actividad. Quedan competidores en el camino. El capital se concentra más y más. Se reproduce más y más la desigual distribución del ingreso: se concentra más y más. La demanda comienza a enflaquecer. No tiene recursos para mantener el consumo ante una oferta más y más grande. Surge la recesión y un volver a empezar de nuevo: baja de precios (o pérdida de poder adquisitivo de la moneda, inflación), reasignación de ingresos hacia los sectores de menores recursos por parte del Estado.

Excluidos del sistema productivo, de las relaciones que generan bienes y servicios, sin tierra, sin vivienda, sin educación, más y más seres humanos no son funcionales a la economía.

Hemos separado al humano del proceso de la economía, que es concebida como medio de satisfacción de la necesidad humana.. Una locura, producto de la abstracción con la que vivimos.

Consideramos ahora que para SER humano hay que HACER y hacer en función a lo que decide un mercado que no hace mella en las necesidades del SER humano. Esta organización social otorga derechos no por ser, sino por lo que damos o no al mercado.

Esta locura, esta ilógica, es una decisión el continuarla o proponer un cambio. Por más que los beneficiados de este orden actual puedan instaurar que el mundo, que el ser humano “es asi”, el poder para cambiarlas nos pertenece. A cada uno de nosotros y a como nos relacionamos con el otro y con el entorno. Ahora, siempre como seres humanos somos protagonistas de nuestro destino, siempre estamos decidiendo. Cabría entonces tomar conciencia que somos los protagonistas de este de modo de vivir humano y decidir que hacer con ello: para qué cambiar? (o no), qué queremos lograr? (o no). Es necesario no pasar de largo y plantearnos como humanidad si esta manera de vivir nos es útil. Hacia donde nos lleva esta forma de vivir? Qué queremos lograr? Hay coherencia entre nuestra visión y nuestras acciones? Y para ello nos sirve el abandonar nuestras nociones de lo que “es el mundo”. Ese “es” no es fijo sino dinámico. Por fortuna es la misma humanidad la que elige que hacer con ello. Y una vez que concientemente se toma una decisión, somos protagonistas. Siendo protagonistas tenemos el cambio en nuestras manos. No planificar es planificar el fracaso, reza una frase que resalta el poder personal. Lo mismo puede decirse a nivel social.

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3 comentarios sobre “Una Visión de la Economía

  1. Arturo Contestar

    Siempre deben de poner el autor del artículo. Es justo reconocer el trabajo intelectual de las personas. Los artículos no son anónimos.

    • economialocal Autor del artículoContestar

      Estimado Arturo, muchas gracias por su comentario.
      En lo venidero le tomaré la palabra.
      Saludos,
      Pablo Cusmano

  2. Susana Contestar

    Excelente articulo. Me gusta la puesta de blanco sobre negro, poniendo al ser humano como actor responsable de la economia

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